Amanar: a story of resistance

By Sandra Benitez Herrera

Five years ago, my good friend Jorge Rivero told me about an idea of a project he had in mind for the GalileoMobile. He wanted to organize an expedition connecting two territories that share various historical and cultural aspects: the Canary Islands, in Spain, and the Western Sahara.

I remember I was immediately on board and already thinking about names for the project. One of the first that came to mind was Pleiades. Connecting the seven stars usually seen with the naked eye in said open cluster and the seven islands in the Canaries. Also the Pleiades are observed from both locations and play or have played an important role in the local culture. We also thought that the name should be in an African tongue, so we finally chose Amanar, which means Pleiades in Berber (later we learned from experts in Cultural Astronomy that, actually, the Sahrawi are descendants from Arabic Bedouin tribes and do not speak Berber but Hassaniya, a dialect of Arabic, but more about this in an upcoming post!)

Back then, we were fully committed with other GalileoMobile projects, so we had to wait until 2017 to put together a formal proposal and run a fundraising campaign. We were not very lucky in our first attempts and at, some point, we were even were thinking about giving up. But shortly after, I got a job at the Instituto de Astrofísica de Canarias, in Tenerife, which meant that I was a local contact now! Therefore, I could involve the infrastructure and prestige of the IAC to gather more supportfor the initiative. Following this happy event, we wrote a new, stronger proposal that was awarded with two grants by the OAD and the IAU. Finally we were able to start the project!

So for a full year we worked hard to make the different phases of the project happen. The challenges were many, for example, it was not easy to organize visits to professional observatories and educational activities and observations in 3 different islands for the Sahrawi children who spent the summer with Spanish families. Luckily we had many local collaborators in Tenerife, La Palma and Gran Canaria who helped with the logistics and preparations.

Antonio Glez Amanar ORM 270719 N2112

Sahrawi children and their host Spanish families during the visit to the Roque de Los Muchachos Observatory, in La Palma, Canary Islands.

Also, planning the itinerary in the refugee camps was difficult since communications with the authorities there was scarce and the bureaucracies to obtain the permits for entering the region were endless…But the spirit of GalileoMobile always prevails, and with the help of our friends from the Canarian Association of Friendship with the Sahrawi People, we were able to overcome these obstacles.

We recently came back from the Sahrawi refugee camps in Tindouf, Argelia, and the experience there was very positive. In upcoming posts we will describe the educational activities in detail. But I can anticipate that there were many meaningful moments sharing stars, stories, knowledge, laughter…One of the most memorable for me was the interview of Alhaizza Aldih Alnah, a Sahrawi women, who’s father had lived in the desert and taught her about the sky. We were sitting outside in her backyard, in carpets, with Milky Way above us, while she was sharing with us her knowledge, and in that moment I remember I thought, “we made it, we are here”. If I had to give a definition of GalileoMobile, it would be that moment, all together under the same sky.

cielo_Saharaui1

Interview under the same sky with Alhaizza Aldih Alnah, expert on Sahrawi astronomical tradition.

Also the people we met there, were very special, incredibly kind, strong, resilient, brave people we met in this trip. In the middle of the driest desert, without a land to return to, separated from their relatives by a wall of shame built by Morocco, with the UN maintaining the status quo…but also with a dream in their eyes, a hope in their lips and friendship in their hands. The dignity only the fight for a just cause can give.

Resistencia

Graffiti about the Sahrawi conflict and the leaders of the resistance in the Wylaya of Bojador, Tindouf.

Our contribution was small but it meant a world to them, because it meant that the people has not forgotten them, that someone still remembers them. This was only the first step of a much longer journey. We will not forget our Sahrawi friends and will spread their message of peace and justice to the world. Loudly shout that they still exist and resist, in the hardest climatic conditions, above a huge desert, between the sand and the stars, under the same sky than the rest of us.

Sponsored Post Learn from the experts: Create a successful blog with our brand new courseThe WordPress.com Blog

WordPress.com is excited to announce our newest offering: a course just for beginning bloggers where you’ll learn everything you need to know about blogging from the most trusted experts in the industry. We have helped millions of blogs get up and running, we know what works, and we want you to to know everything we know. This course provides all the fundamental skills and inspiration you need to get your blog started, an interactive community forum, and content updated annually.

La Mariposa del desierto

por Fabio Del Sordo

 

En un desierto abrasado por el sol, una llanura seca y aparentemente sin vida, un día apareció una mariposa.
Sus alas eran del mismo rojo, casi naranja, de la tierra del desierto, con manchas amarillas, verdes y azules.
Era pequeña en comparación con la inmensa extensión de arena que la rodeaba, y se balanceaba en las ráfagas de viento que barrían el vacío infinito.
Nadie sabía de dónde venía, nadie sabía que la mariposa se encontraba allí.
Tal vez fue una repentina tormenta de arena que la sacó de su lugar de nacimiento y luego la arrastró en un instante tan lejos de su hogar.
Alguien dice que todo sucedió en no mas de unos instantes: la fuerza, el ruido, la violencia de la tormenta inesperada ni siquiera le habían dado tiempo para despedirse de su familia, ni para llevarse nada en su solitario exilio.
Solo lo que llevaba puesto en el momento de su partida permaneció con ella: unos pocos granos de arena de la playa en la que nació como oruga, una gota de agua del oasis en el que se había convertido en una mariposa, un pequeño pedazo de la hoja en la que prefería ir a descansar.
Cuando la tormenta se calmó, la mariposa miró a su alrededor y no pudo reconocer nada: el desierto no era su hogar, y nunca lo había conocido durante sus viajes.
Mientras tanto, en un momento, el sol cegador había casi quemado las alas de la mariposa. Además, había transformado la arena, el agua y el pedazo de hoja que la mariposa había traído consigo en manchas amarillas, azules y verdes sobre las mismas alas.
La mariposa voló por un tiempo y logró encontrar un refugio: una casa vacía, tal vez dejada por alguien que había vivido allí en el desierto en la antigüedad. La puerta estaba abierta y ella entró, pero fue nuevamente el viento quien le jugó una mala pasada. Dio un portazo y atrapó a la mariposa dentro de la casa vacía.

 

IMG_20191107_162706.jpg

 

Sin embargo, esta casa también tenía ventanas, bloqueadas solo por unas redes con mallas estrechas, para que nada más que el viento pudiera pasar. Se sintió aún más perdida, por unos momentos, la mariposa. No estaba feliz porque no hubiera querido pasar toda su vida encerrada allí, quería volver a descansar en las hojas de los árboles y volar libre. Entonces dobló las alas así que volvió a ser minúscula casi como una oruga, por lo que se volvió casi tan pequeña como un grano de arena que puede pasar por todas partes. Se acurrucó aún mas y logró pasar a través de la malla de la red que la encarcelaba.
Enseguida desplegó nuevamente sus alas en todo su esplendor y se perdió en una nueva corriente de viento, que inmediatamente se la llevó. Algunos dicen que el viento la trajo de vuelta al océano, allí donde, hace algún tiempo, había nacido oruga.

 

– Dedicada al pueblo saharaui –

Amanar: un proyecto de intercambio

por Andrea Rodríguez Antón

 

Es complicado imaginar la dureza de la vida en un campamento de refugiados hasta que no estás allí.

Aún así es muy difícil hacerse a la idea de pasar 44 años en la durísima hamada argelina esperando a un acuerdo que te permita volver en paz a tu tierra, y que está siendo sistemáticamente bloqueado. Por ello, a veces no es sencillo saber si lo que haces allí es útil, necesario y mil preguntas te bombardean la cabeza.

Con AMANAR hemos intentado acercar la astronomía al alumnado y profesorado saharauis transmitiendo nuestra motivación por la ciencia y creo que en la mayoría de casos hemos conseguido hacer llegar el mensaje, despertar cierta curiosidad por el cocimiento del universo, responder preguntas y cambiar las dinámicas cotidianas por un día haciendo ciencia a través del juego. Además, hemos intentado trabajar siempre desde la escucha, atendiendo a sus conocimientos, sus necesidades y a todo lo que han querido compartir.

 

20191022_170318.jpg

 

Se podría decir que AMANAR es un proyecto de intercambio. Hemos dejado algo de nuestro conocimiento y motivación por la astronomía, pero volvemos con una visión más amplia de la situación social y política y con un pedazo de la inmensa sabiduría saharaui sobre la naturaleza, el cielo – imprescindibles para la supervivencia en un territorio tan hostil como es un desierto- y sobre la vida. Un conocimiento en riesgo de desaparición por la transformación de los modos de vida tradicionales, en gran
parte de manera forzada, que hacen que todo ese bagaje cultural se vaya diluyendo si no se toman medidas urgentes. Como nos dijo Mohammed Ali, director del Centro de recuperación de la memoria oral saharaui, “cada vez que muere un anciano, muere un libro”.

 

IMG-20191021-WA0017.jpg

 

Por todo esto, si hay algo que podemos sacar en claro es que estamos empezando algo mucho más grande que dé continuidad a todo lo que hemos iniciado durante este viaje.