La Mariposa del desierto

por Fabio Del Sordo

 

En un desierto abrasado por el sol, una llanura seca y aparentemente sin vida, un día apareció una mariposa.
Sus alas eran del mismo rojo, casi naranja, de la tierra del desierto, con manchas amarillas, verdes y azules.
Era pequeña en comparación con la inmensa extensión de arena que la rodeaba, y se balanceaba en las ráfagas de viento que barrían el vacío infinito.
Nadie sabía de dónde venía, nadie sabía que la mariposa se encontraba allí.
Tal vez fue una repentina tormenta de arena que la sacó de su lugar de nacimiento y luego la arrastró en un instante tan lejos de su hogar.
Alguien dice que todo sucedió en no mas de unos instantes: la fuerza, el ruido, la violencia de la tormenta inesperada ni siquiera le habían dado tiempo para despedirse de su familia, ni para llevarse nada en su solitario exilio.
Solo lo que llevaba puesto en el momento de su partida permaneció con ella: unos pocos granos de arena de la playa en la que nació como oruga, una gota de agua del oasis en el que se había convertido en una mariposa, un pequeño pedazo de la hoja en la que prefería ir a descansar.
Cuando la tormenta se calmó, la mariposa miró a su alrededor y no pudo reconocer nada: el desierto no era su hogar, y nunca lo había conocido durante sus viajes.
Mientras tanto, en un momento, el sol cegador había casi quemado las alas de la mariposa. Además, había transformado la arena, el agua y el pedazo de hoja que la mariposa había traído consigo en manchas amarillas, azules y verdes sobre las mismas alas.
La mariposa voló por un tiempo y logró encontrar un refugio: una casa vacía, tal vez dejada por alguien que había vivido allí en el desierto en la antigüedad. La puerta estaba abierta y ella entró, pero fue nuevamente el viento quien le jugó una mala pasada. Dio un portazo y atrapó a la mariposa dentro de la casa vacía.

 

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Sin embargo, esta casa también tenía ventanas, bloqueadas solo por unas redes con mallas estrechas, para que nada más que el viento pudiera pasar. Se sintió aún más perdida, por unos momentos, la mariposa. No estaba feliz porque no hubiera querido pasar toda su vida encerrada allí, quería volver a descansar en las hojas de los árboles y volar libre. Entonces dobló las alas así que volvió a ser minúscula casi como una oruga, por lo que se volvió casi tan pequeña como un grano de arena que puede pasar por todas partes. Se acurrucó aún mas y logró pasar a través de la malla de la red que la encarcelaba.
Enseguida desplegó nuevamente sus alas en todo su esplendor y se perdió en una nueva corriente de viento, que inmediatamente se la llevó. Algunos dicen que el viento la trajo de vuelta al océano, allí donde, hace algún tiempo, había nacido oruga.

 

– Dedicada al pueblo saharaui –

Amanar: un proyecto de intercambio

por Andrea Rodríguez Antón

 

Es complicado imaginar la dureza de la vida en un campamento de refugiados hasta que no estás allí.

Aún así es muy difícil hacerse a la idea de pasar 44 años en la durísima hamada argelina esperando a un acuerdo que te permita volver en paz a tu tierra, y que está siendo sistemáticamente bloqueado. Por ello, a veces no es sencillo saber si lo que haces allí es útil, necesario y mil preguntas te bombardean la cabeza.

Con AMANAR hemos intentado acercar la astronomía al alumnado y profesorado saharauis transmitiendo nuestra motivación por la ciencia y creo que en la mayoría de casos hemos conseguido hacer llegar el mensaje, despertar cierta curiosidad por el cocimiento del universo, responder preguntas y cambiar las dinámicas cotidianas por un día haciendo ciencia a través del juego. Además, hemos intentado trabajar siempre desde la escucha, atendiendo a sus conocimientos, sus necesidades y a todo lo que han querido compartir.

 

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Se podría decir que AMANAR es un proyecto de intercambio. Hemos dejado algo de nuestro conocimiento y motivación por la astronomía, pero volvemos con una visión más amplia de la situación social y política y con un pedazo de la inmensa sabiduría saharaui sobre la naturaleza, el cielo – imprescindibles para la supervivencia en un territorio tan hostil como es un desierto- y sobre la vida. Un conocimiento en riesgo de desaparición por la transformación de los modos de vida tradicionales, en gran
parte de manera forzada, que hacen que todo ese bagaje cultural se vaya diluyendo si no se toman medidas urgentes. Como nos dijo Mohammed Ali, director del Centro de recuperación de la memoria oral saharaui, “cada vez que muere un anciano, muere un libro”.

 

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Por todo esto, si hay algo que podemos sacar en claro es que estamos empezando algo mucho más grande que dé continuidad a todo lo que hemos iniciado durante este viaje.

On the road again: Amanar

Amanar is the latest project by GalileoMobile in collaboration with the Canary Association of Friendship with the Sahrawi People (ACAPS). It is conceived to inspire the Sahrawi community from the refugee camps near Tindouf, Algeria, through the wonders of our Universe. The project also intends to promote peace and mutual understanding using Astronomy, fostering a sense of global citizenship “under the same sky”. 

 

Specifically, we want to support the youth and teachers from local schools by organizing hands-on activities and donating educational materials and telescopes. We hope these activities will contribute to enhance the resilience and engagement in the community of the youngsters and help them to develop scientific skills which may be useful for their future.

 

On the long term, we hope to raise awareness on the harsh conditions of the Sahrawi refugees, that have been in refugee situation for more than 40 years. The refugee camps are located at the Hamada, sometimes described as “the desert of the desert”. Temperatures there are always very high, but in summer can be unbearable.

 

That is why thousands of children between 8 and 12 years-old spend the summer in Spain to escape the tough environment of the camps for a few months. Through the program “Holidays in Peace”, that covers the expenses and assists with the logistics, these children can have a fun and fresh summer together with Spanish host families.

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The first phase of the Amanar project starts this Saturday and continues for two more weeks, with astronomy outreach activities and visits to professional observatories for the children staying in the Canary Islands. The Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), one of the sponsors of the project, is opening its facilities so the children can access one of the most advanced observatories in the world and have a magical night looking at the stars, the moon and the planets through a telescope.

 

The team for the Canary Island activities is already in the field, preparing all the materials and very excited about Amanar finally happen!

 

The second phase of the project will be in October when a team of astrophysicists, science communicators and filmmakers will travel to the refugee camps to visit 6 primary and secondary schools as well as a centre for the youth and for women. Special attention will be given to teachers for whom full-day workshop about Science Education using Astronomy will be organized.

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The project is primarily funded by the International Astronomical Union (IAU) through its Office of Astronomy for Development (OAD) and the IAU100 program, within which it has been selected as Special Project.

 

Stay tuned and follow us in

 

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